Reduzca un 40% su consumo energético
Sí, aunque usted no lo vea, en todas las edificaciones debe haber un aislante térmico que regule la transmitancia térmica. Aislar térmicamente una vivienda consiste en lograr que sus elementos en contacto con el exterior aumenten su resistencia al paso del calor. Esto se consigue incorporando materiales aislantes en muros exteriores, cubiertas, suelos, tabiques y huecos.
No es solo un capricho, supone un ahorro energético del 40% y además la ley vigente desde 2006 lo exige. Además, recomendamos llevar a cabo un aislamiento en edificios que tengan más de 20 años o que esté no esté suficientemente aislado. Una rehabilitación térmica del mismo puede suponer, con facilidad, un ahorro del 50% de la energía que se consume en un año para calentarlo o refrigerarlo.
Tal vez piense que el gasto que una rehabilitación térmica es excesivo y es una inversión difícil de recuperar: nada más lejos de la realidad: además de contar con subvenciones, se ha demostrado que la inversión se puede amortizar en unos cinco años, pero si tiene en cuenta los años que va a durar la reforma, con el paso del tiempo se podrá ahorrar hasta 10 veces lo que costó la rehabilitación.
Fácil instalación y válido para cualquier edificio
El aislamiento térmico puede realizarse tanto en el interior como en el exterior de un edificio, y siempre debe llevarse a cabo un estudio previo para determinar la solución más adecuada a las necesidades del inmueble.
Actualmente, existen tres métodos para lograr el aislamiento térmico:
- Aislamiento térmico por el exterior: Mejora de los puentes térmicos sin afectar a los vecinos ni reducir la superficie útil.
- Aislamiento térmico por el interior: Utilización de placas de yeso laminado, en caso de que la pérdida de espacio no sea un problema.
- Aislamiento térmico en la cámara interior: Inyección de material aislante en la cámara, siempre que sea accesible y se haya descartado la intervención por el exterior.
Obtenga el máximo aislamiento térmico con los nuevos materiales
El Código Técnico de la Edificación (CTE) o el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) obligan a cumplir unos requisitos mínimos de eficiencia energética en los edificios nuevos y en los que se rehabiliten.
Gracias a los materiales y sistemas de aislamiento, la vivienda deja fuera el frío del invierno, manteniendo el calor interior, al igual que impide el paso de las altas temperaturas del verano.
Las posibilidades son muy diversas: entre las medidas convencionales, se encuentran el aislamiento de paredes o muros exteriores, techos o cubiertas, carpinterías exteriores, ventanas y vidrios, etc.
Para ello se cuenta, en la actualidad, con numerosos materiales y otros que antaño se empleaban, como el asbesto o amianto, se tienen que quitar para evitar la contaminación y el peligro para la salud que puede suponer un edificio aislado con este material.
España, como miembro de la Unión Europea, emplea materiales aprobados por la misma, entre los que se encuentran: lana mineral (lana de roca), poliestireno expandido, poliestireno extruido, espuma de poliuretano, espuma de resina fenólica, espuma de vidrio (lana de vidrio), losas de lana de madera, placas de perlita expandida, corcho expandido y fibras de madera.
Todos los materiales oponen resistencia, en mayor o menor medida al paso del calor a través de ellos; pero en función de la climatología, el estado del edificio o el presupuesto con el que se cuenta, optaremos por uno u otro.
